Ajuste de brillo y contraste
El brillo de tu teléfono o computador debe competir armónicamente con la luz del lugar donde te encuentras. Si estás leyendo de noche en tu habitación, una pantalla al máximo de su capacidad resulta muy invasiva.
Ejemplo práctico: Si usas el celular en el living con las luces apagadas, activa los filtros cálidos (modo noche) y baja el brillo. Si estás en una cafetería junto a la ventana a mediodía, sube el brillo para no forzar la lectura tratando de descifrar la pantalla entre los reflejos.
El cambio de enfoque
Nuestro día a día nos encierra en distancias cortas. Ya sea leyendo documentos o mirando series en la tablet. Es fundamental levantar la vista regularmente y mirar a través de la ventana, hacia un edificio lejano o al final de la calle. Este simple acto rompe la monotonía de mantener la mirada fija a 40 centímetros.
Distancia de trabajo
Trabajar en el notebook desde el sillón o la cama suele llevarnos a posturas encorvadas y a acercar demasiado la pantalla. Esto genera tensión no solo en el cuello, sino en la comodidad visual general.
Intenta mantener el monitor principal a una distancia equivalente a la de tu brazo extendido. Al usar el celular en el transporte público, evite apoyarlo casi en el rostro; mantenga una distancia prudente y descanse los brazos.